SOBRE LO QUE APARECE

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28.5.13

I. el amor en el tiempo: se perdona, no se olvida

Que el tiempo pasa, lo sabemos. Muchas son las maneras en que podemos comprobar que este hecho, es algo que nos sucede a todos y a cada uno de los que habitamos en algún momento y lugar este tiempo.

Hoy es un día interesante. Los recuerdos de amores pasados aparecen de manera al menos  curiosa, abren las puertas en este ahora. Se juntan en mi mente y me dicen que el tiempo sigue su curso, que estamos unos, mientras que otros incluso, han partido ya. Todos formamos el camino de la vida, el sendero que transitamos unos y otros se acerca por momentos y se aleja en otros. Siendo siempre todos una parte del mismo, estemos aquí o allá. 

Todo empezó a moverse al mirar unas fotografías. Ver todo aquello, la historia, el lugar, hizo regresar a mi cabeza recuerdos de un mundo lejano en la distancia y próximo en sentimiento. El tiempo pasa, los años avanzan y todo, parece aún estar donde estaba. 

Me remonto a años atrás y la verdad, no tengo consciencia de si hoy habría sido en otro tiempo, un día señalado por algún motivo. Lo que sí tengo presente es que hizo 16 años que un mes de diciembre viajé rumbo a Bogotá. Toda una experiencia que me dio la oportunidad de ser como soy. Me ofreció la oportunidad de ser más valiente, el conocer de cerca la humildad cuando nada se tiene y todo se comparte. Y sí, también me provocó un gran dolor interno que se incrustó en mi corazón, y que permanece oculto en el intento de deshacerse y de sanar por siempre. Tras una despedida, y sin apenas darme cuenta de lo que realmente sucedía, pasaban los meses y con ellos se acercaba el día de mi partida, mientras tanto, preparaba el viaje y hacía las maletas para el reencuentro, para el gran paso que llegaría. 

Sin duda fue una gran experiencia para mi. Algo parecido a la Gran Aventura que el Cura quería hiciese por aquellas tierras colombianas, se ha ido sin saber que mi experiencia fue más intensa aún que su propósito... algo que al igual que mi estancia en Benposta, tampoco se va del alma, permanece en el corazón. Vivencias que fortalecieron y escudó mi ser, de tal modo, que me ha permitido estar ajena a mi misma y a la vez, bloqueada internamente.
Aquel tiempo estuvo lleno de tal cantidad de sensaciones, de sentimientos, de alegrías, de dolores, de risas y de llantos. Fueron meses profundos en lugares maravillosos, en un país lejano y cercano que me dio el calor puro de la amistad. Agradezco esa experiencia a muchas personas que la hicieron posible...

/Agradecida por el tiempo aquí.