en el presente

Reconozco y acepto que cuando pienso, dejo de estar en el presente. 

Sin embargo, cuando creo que nada puede ser o incluso cuando mi alma parece que se encoge o que le cuesta respirar, cuando todo es medio borroso y prevalece el desequilibrio, es en ese justo instante cuando mi fe se alza como la grandeza que envuelve mi ser. 

Es en ese preciso momento es cuando la esperanza me da la fuerza necesaria para seguir, para estar en el camino de la verdad, en la pureza de mi propia esencia, en el sendero de la Luz.

Sólo desde esa visión del mundo desde mi más íntima y minúscula existencia logro ser capaz de reconciliarme conmigo, contigo, con el cielo y la tierra.


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